Descifrando a WhatsApp y sus mensajes cifrados

Hace algunos días, nos empezó a llegar un mensaje “sospechoso” de WhatsApp, éste versaba que los chats estarían cifrados de extremo a extremo. Mucha gente se paniqueó y pensó que se trataba de un hacker y comenzaron a rondar las cadenas de un mensaje que este anuncio se trataba de una estrategia de una banda de secuestradores que aprovechaban los datos de quienes aceptaban cifrar sus mensajes de WhatsApp. Sí, así como lo lees.

La verdad es que el servicio que TODO mundo usamos para comunicarnos decidió dar un paso más en materia de seguridad cibernética. En los tiempos del Panama Papers uno nunca sabe.
Según la agencia EFE, esta tecnología garantiza que solo el emisor y el receptor de la conversación puedan leer lo enviado y nadie más, ni siquiera WhatsApp, se aplica ahora en conversaciones grupales, llamadas y archivos compartidos.

Los mensajes llevan una especie de “candado” del que sólo los sujetos involucrados en la comunicación tienen su código o llave para abrirlo, explica la empresa en un comunicado.

Este movimiento de WhatsApp era previsible dada la fuerte presión en el negocio ante la pujanza de plataformas similares de telecomunicaciones más seguras, como Telegram.

WhatsApp lleva trabajando en el cifrado de mensajes desde 2014, según el portal El País. “La seguridad y privacidad de nuestros usuarios está en nuestro ADN”, asegura la compañía. “Cuando el cifrado es de extremo a extremo, tus mensajes, fotos, vídeos, mensajes de voz, documentos y llamadas están seguras para que no caigan en manos indebidas”, añade. La compañía también aclara que no mantiene un registro de los mensajes en sus servidores “una vez los entregamos”.

Para confirmar si tus llamadas y mensajes están cifrados de extremo a extremo, el usuario debe mirar el indicador en la pantalla de información del contacto o grupo, que aparecerá con un candado si está cifrada. Debes tener la última versión de la app para obtener el cifrado de las comunicaciones.

Este anuncio se da en medio de la polémica por el tiroteo de San Bernardino. El FBI expresó que era necesario desbloquear el teléfono del autor, Syed Farook. Apple, la marca del móvil del tirador, se negó rotundamente, argumentando la protección y privacidad de los datos de sus usuarios.